No se crean que no actualizamos por desidia. Estamos de hecho inmersos en remodelar de nuevo la página para volver a nuestros orígenes más blogueros, con una mejor continuidad a lo largo de la semana y alternando entre los artículos propios de Portuenses.com y alguna que otra colaboración externa. Esta última parte del año nos estamos dedicando a ver, oir y analizar, de cara a un año 2010 que se presenta decisivo para el futuro de nuestra ciudad. Se que esto suele ser un tópico bastante recurrente, pero en el caso de El Puerto es una realidad bien palpable. Como propósito para el nuevo año, nos proponemos seguir analizando siempre desde nuestro punto de vista la actualidad de los portuenses para los portuenses. De momento nos volveremos a centrar en la opinión en general y en la nuestra en particular, aunque no descartamos incluir artículos de cualquier tipo. Este espacio siempre será un rincón abierto donde pueden dejar su grano de arena.
Son estos días de anuarios, de revisión del año, de si hemos sido buenos o malos, de analisis y conclusiones. Las nuestras en lo referente a esta página no son muy halagüeñas, dado el escaso ritmo de actualizaciones que hemos sostenido. Son varias las causas que no han propiciado mejores circunstancias, pero personalmente se lo achaco al hartazgo que hemos experimentado. No por actualizar, que realmente no es lo que pesa, sino porque llegamos a un punto en el que nos dimos cuenta de lo cíclico que termina resultando todo, de como siempre volvemos a hablar de lo mismo porque siempre ocurre lo mismo. Nos hubiera gustado hablar de temas más interesantes, pero es que esta ciudad parece condenada a revisarse a si misma y siempre por su cara más negativa. La ciudad como lugar de convivencia y relaciones sociales, como el sitio en el que vivimos, trabajamos y disfrutamos, continua en la misma vorágine de mediocridad y sinrazón de siempre, y eso acaba por minar nuestro ánimo.
Por todo ello es imposible no sentir cierto resquemor y lástima cuando leemos en la prensa las diferentes valoraciones de los grupos municipales con respecto a este ultimo año. Más que ruedas de prensa a lo que asistimos es a un festín de ego de los propios políticos, más preocupados al dia siguiente de como salen en la foto y si el medio de turno les ha peloteado lo suficiente que de verdad utilizar el cargo en algo más productivo que perder el tiempo. Nunca antes nuestra ciudad estuvo más divorciada de sus políticos como hasta ahora. Pareciera como si la realidad ciudadana nada tuviera que ver con el esbozo de la realidad política, que al fin y al cabo, termina siendo un folletín novelero con buenos, malos, cornudos e hijos bastardos peleándose por una herencia. Resultaría interesante sino fuera porque la ficción tiene eco en nuestra realidad más cruda e inmediata, y porque los platos rotos lo pagamos siempre los mismos. Indolentes ciudadanos que no saben reaccionar ante la magnitud de los atropellos a los que son sometidos a diario, y que participan lastimeramente de este culebrón interactivo, sin ser muy conscientes de que de una u otra manera están jodidos.
Me rezuma bilis por los poros cuando nuestro ínclito alcalde tránsfuga, Enrique Moresco, se dedica a ofrecer desayunos a la prensa agradecida y a declarar megalomaníacamente que este año ha sido “espectacular” en todos los aspectos. Madre mia, como se puede estar más borracho de poder, como calificar semejante atropello a nuestra inteligencia y al buen gusto, que vergüenza tener un alcalde y un equipo de gobierno de esta calaña. Durante este año hemos asistido a declaraciones indignas para un político, pero es que esta bajeza traspasa cualquier límite del buen gusto y la sensibilidad. Gobernar una ciudad en la que existen más de 10.000 parados no puede considerarse ni de lejos una gestión espectacular. Realizar la faraónica y en muchas ocasiones estéril e injustificada reforma de los viales y plazas de nuestra ciudad con fondos de otras administraciones no puede considerarse gestión espectacular. Congelarse un sueldo astronómico que es la envidia de buena parte de esta ciudad por desarrollar un cargo público que en el mejor de los casos tan solo consiste en viajar y comer a costa del ciudadanos no puede considerarse gestión espectacular. Como tampoco lo es gritar a los cuatro vientos la paralización de las subidas de impuestos cuando la realidad es que va a aumentar la presión fiscal contra los ciudadanos. Un año de fracasos onerosos y vergonzosos en multitud de aspectos, como la redacción del nuevo PGOU que de momento no contenta ni a propios ni extraños y que necesitará de una profunda reforma en las revisiones.
Me han asqueado las declaraciones del equipo de Gobierno, triunfalista en exceso y poco sensible con la grave e insostenible situación de nuestra ciudad. Reconocer los errores hubiera sido ya demasiado pedir, pero hacer una valoración más real y autocrítica nos hubiera dado pie a pensar que el próximo año podríamos asistir a un cambio para mejor. Las expectativas son igual de nefastas para este año que viene, con un control de gasto descontrolado y una pésima gestión de las arcas municipales. No solo es que desaparezca el dinero de forma injustificada, sino que estamos en un nivel de endeudamiento que nos situa al borde de la bancarrota. El Ayuntamiento sigue viviendo al dia y no está solucionando absolutamente nada de lo que prometió. Prometieron una transparencia que desapareció a las primeras de cambio, y les sale mucho más rentable el enfrentamiento dialéctico con la oposición, que se ha dedicado este año a vegetar plácidamente y a poner la mano para cobrar dietas y demás remuneraciones. Si este año ha sido malo, no quiero ni pensar para este año que viene, con un tejido empresarial cada vez más ahogado y devaluado, y con una ciudadanía que demuestra una pasividad indigna para un pueblo que dice llamarse ciudad.
¿Nos lo merecemos?. Tal vez. Feliz 2010. Les deseo muchas dosis de paciencia y grandes tragaderas. Les hará falta.






